viernes, 6 de junio de 2014

No hablen más de recuperación económica


Un optimismo desmesurado se instala en el Gobierno de España por los datos del paro hechos públicos el pasado día 2 de junio. Unos datos, que reflejan el mantenimiento de la tendencia de disminución del paro y un leve aumento de afiliación a la Seguridad social, pero quiere esto decir que se está creando empleo, que hay mayor ingreso en las arcas de la SS, que no afiliación, que las personas con trabajo viven mejor y con dignidad?  
Seguramente la realidad dista mucho del optimismo sin paliativos del Gobierno, según puede desprenderse de todos los indicadores microeconómicos que nacen de la interpretación de los datos oficiales (EPA, SEPE, Contabilidad nacional, CES, Defensora del Pueblo,  y hasta Cáritas).
Los datos del INEM reflejan que el paro registrado desciende en España en 119.916 personas respecto al mes anterior (-2,3%), situándose en 4.572.385 personas desempleadas, lo que no dicen los datos del INEM es que en un año ha disminuido la población activa en 46.500 personas y que 167.600 han dejado de inscribirse como demandantes de empleo porque no tienen esperanza de trabajar. Tampoco dice que más de 400.000 jóvenes muy bien formados y cualificados han salido fuera del país por falta de expectativas laborales, que el empleo a tiempo completo según los datos de contabilidad Nacional, desciende en España al ritmo del 0,3% lo que supone una equivalencia en perdida de puestos de trabajo muy considerable o, que los salarios de las trabajadoras y trabajadores llevan acumulados en el periodo de crisis una reducción del 6,7% de capacidad de renta a la par de que los beneficios empresariales crecen cercanos al 14%, ello eleva la tasa de pobreza en España hasta el 27% de la población, más de 12 millones de españoles son pobres entre los que se encuentran miles de trabajadores/as con empleo, y, incrementa la brecha social entre ricos y pobres. A todo ello hay que sumar la galopante disminución de las prestaciones sociales cuya tasa de cobertura ha caído desde 79,4% en 2010, hasta 2l 57,9% en 2014, dejando desprotegido a miles de trabajadoras/es.

En el mismo sentido, tampoco dicen los datos del INEM del pasado día 2 de junio que casi 6 millones de personas en edad de trabajar carecen de empleo, ni que a pesar del incremento de afiliación a la SS, los ingresos hayan caído en torno al 30% como consecuencia de las políticas de bonificación económica a favor de las empresas y de la caída de los salarios.
Además, no hay que perder de vista la extensión de la precariedad en el empleo, por la temporalidad y por la contratación a tiempo parcial. En los seis años que dura la crisis, el empleo a jornada completa ha caído un 21,8%, mientras que el de jornada parcial ha crecido un 13,6% (datos de la EPA),sobre todo durante la etapa de austeridad y reforma laboral que los gobiernos han llevado a cabo desde 2010.
Esta extensión del empleo precario, vía tiempo parcial, que tiene una incidencia estadística positiva "en las listas del paro", sin embargo es muy negativa en la calidad del empleo, reflejándose este hecho en las rentas de las familias y en los indicadores de desigualdad y pobreza del país. Así, no es de extrañar que una de cada tres niños y niñas que hacen uso de los comedores escolares, es cuando hace la única comida en condiciones al día, tal como ha advertido la Defensora del Pueblo de España, por cierto, nada sospechosa de querer hacerle la puñeta al Gobierno.
Por otra parte, el Consejo Económico y Social de España (CES), órgano consultivo del Gobierno, en su memoria anual de 2013 hace una serie de diagnósticos, sugerencias y recomendaciones, entre otras afirmaciones dice:

Que se ha superado la segunda recesión económica a costa de una profundlaboral provocada por las políticas del Gobierno.

Para recuperar los niveles de empleo de 2007 habría que generar 4 millones de empleos manteniendo la misma población activa y frenando la caída del empleo a tiempo completo.

Defiende las políticas activas de empleo el Diálogo Social como elementosdinamizadores del mercado de trabajo.

Constata la disminución de la negociación colectiva y con ella una reducción sustancial de los salarios, a la par que disminuye la protección social que incide en el aumento de la pobreza, la exclusión social y desigualdad y, los servicios sociales y rentas mínimas no solo no resultan suficientes, sino que están disminuyendo.

Vuelve a reducirse el peso de los salarios en el PIB, a favor de los beneficios empresariales  y el crédito en el sector privado continúa cayendo, la tasa de morosidad sigue creciendo y las exportaciones se han frenado.  
En estas circunstancias ¡cómo se atreven a hablar de recuperación económica y de que se está pisando el acelerador de la generación de empleo! Quienes utilizan con tal vehemencia este discurso optimista desconocen, o no quieren conocer, el mundo real de España y hay que decirles, que salgan de vez en cuando de su mundo corrupto y de yupis y pisen las calles.

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