jueves, 22 de diciembre de 2011

¿Sirve de algo ser trabajador muy cualificado en España?

España es el País de la UE que tiene mayor diferencia entre la cualificación académica de los trabajadores y trabajadoras en relación al puesto de trabajo que ocupan.

Dato que viene a poner de manifiesto la minusvalía, que para el tejido empresarial tiene la cualificación de su mano de obra. Personal altamente cualificado para desempeñar unas tarea precarias y mal pagadas. Así no es de extrañar que nuestros jóvenes, los más preparados de la historia de España, entre sus prioridades se encuentre la de salir a trabajar a otros mercados laborales y productivos mucho más decentes y comprometidos con el desarrollo de los pueblos y de los territorios.

En mi opinión, el origen de esta disfunción se encuentra en la cultura empresarial española que no ha salido aun del feudalismo laboral y productivo y es incapaz de asumir, que la competitividad y la capacidad productiva se encuentra en la evolución tecnológica y no, en el arraigo feudal que propugnan a la que nos acercan la reforma laboral y la reforma de la negociación colectiva ya aprobadas.

España inicia una nueva etapa de gobierno que ha sustentado su victoria electoral en el lema “hacia el cambio”, en la ambigüedad y en el silencio programático de las propuestas, pero una vez oído el debate de investidura del nuevo Presidente y nombrado el nuevo Gobierno, comienzan a desvelarse sus pretensiones.

No salgo de mi asombro cuando anuncia que su proyecto de gobierno seguirá profundizando en la versión feudal del empresariado, a quienes le anuncian que habrá nueva reforma laboral con, o sin el acuerdo entre partes; que gobernarán exigiendo más sacrificios a los trabajadores y trabajadoras a quienes harán más insolventes, con menos capacidad de renta y por tanto, con menos capacidad de consumo y de aliviar sus deudas. Y una propuesta estrella sin desarrollar como viene siendo natural, -incremento de dos a tres años del bachillerato- No se que repercusión tendrá sobre el índice de fracaso escolar, pero junto con los contratos minijobs que nos impondrán, seguro que las estadísticas del paro bajarán sobremanera al retrasar un año el ser demandantes de empleo porque hay que estar formándose. Problema resuelto. “Solo la confianza que genera el nuevo gobierno, hace bajar las cifras del paro”

¿Formándose para qué? Si el mercado laboral es incapaz de dar respuesta a esta simple pregunta se estará condenando a la precariedad, a la baja estima y a la emigración a generaciones de españoles, cuando la solución pasaría por un Pacto Tecnológico Nacional y una reforma profunda de la cultura del tejido empresarial que de prevalencia a la capacidad productiva de las empresas sobre la mal entendida competitividad.





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