viernes, 1 de julio de 2011

El "DON" de la palabra


Hay palabras que hieren. Hay palabras que matan, ... y ayer pude comprobar en mis propias carnes, que hay palabras con un enorme peso, que molestan y provocan reacciones ancestrales de despotismo fáctico en algunas personas.

Ayer 30 de junio, junto con compañeras y compañeros de UGT acudía al Pleno Orgánico del Ayuntamiento de Bollullos Par del Condado (Huelva) para apoyar a 35 trabajdores y trabajadoras despedidos ílicitamente por el Alcalde y los concejales del PP desde hace dos años, sin cobrar sus nóminas y protegidos por una sentencia firme del Tribunal Supremo, el cual da la razón a los trabajadores y trabajadoras y a quienes, en virtud de esa sentencia, se les adeuda casi 3 millones de €.

El Alcalde, presunto delincuente, acusado por el Ministerio Fiscal de desobediencia y rebeldía a la justicia, a mi solicitud de que "fuera diligente en el cumplimiento de la ley y readmitiera y pagara las nóminas adeudadas a los trabajadores acampados en la calle" ordena mi inmediato desalojo, al que fui sometido por parte de varios números de la Policía Municipal, no sin antes ser agarrado, zarandeado y empujado.

Consolida de esta manera el presunto delincuente, su talante tirano de los últimos tres años, y volvió a quitarle la palabra a los trabajadores y trabajadoras como habia estado haciendo con el portavoz de IU en el Pleno.

Me llevo una preocupante decepción por cómo ciertos indivíduos abusan del poder que les transfiere la ciudadanía en la acción democrática. Un abuso contra el pueblo que es el propietario de la voz y de la palabra hurtada.

Este horizonte no me gusta. Este horizonte que pintan las coaliciones políticas de la derecha con proyectos ¿independientes? y personales es una bomba de relojería para la libertad y la democracia.

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