martes, 2 de agosto de 2011

El debate de lo responsablemente correcto.

En España hemos sido unos aventajados dentro de la UE en políticas de recortes laborales, salariales, sociales..., todo ello en nombre de un Estado del Bienestar que se puede desmoronar de seguir instalados en el más conservador de los discursos sociales posibles.

La “Tercera Vía” de la socialdemocracia europea, lamentablemente instalada desde hace décadas en los diferentes partidos, ha dejado sin líderes de la izquierda al llamado continente Social y de los Derechos; y ahora son incapaces de conformar un bloque social y de progreso europeo contra el despótico neoliberalismo dominante.

La modernidad que preconiza la llamada “Tercera Vía” (hablar de izquierdas y de ideologías está anticuado) ha generado entre las clases populares y obreras –porque existen clases populares y obreras- paro, precariedad y empobrecimiento; y ha acunado el camino de un nuevo gobierno de la derecha. Todo ello, porque cuando las propuestas importantes de la izquierda son iguales o parecidas a las de la derecha, la ciudadanía termina votando la denominación de origen auténtica, no quiere imitaciones y propicia desapego entre las bases sociales.

La igualdad y la justicia social son patrimonio de la socialdemocracia, nada tienen que ver con la eficacia, o ineficacia del gasto público. No pueden ser sinónimos de despilfarro o mala gestión. Hay que practicarlas por convicción y principios. Tampoco están reñidas con el esfuerzo o la responsabilidad, y por tanto no pueden ser utilizadas en beneficio de la estrategia neoliberal de reducir las prestaciones sociales (por inviables) para animar a aceptar cualquier empleo, mientras se reducen las aportaciones empresariales para incentivar la inversión, porque supuestamente es generadora de empleo.

Cuestionarse lo que es o no, ser de izquierdas a la hora de afrontar los problemas y la toma de decisión (supresión del impuesto de sociedades y/o patrimoniales,...) es desviar la dirección de las políticas del pragmatismo ideario. No es posible la resolución de problemas sociales sin ideología social.

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